Campaña de Guadalcanal: causas, desarrollo y consecuencias

marines en la selva de guadalcanal
Marines hacen cola para recibir comida en Guadalcanal durante la campaña del Pacífico, agosto de 1942–febrero de 1943. Fotografía oficial de la Marina de los Estados Unidos, conservada actualmente en los Archivos Nacionales.

La Batalla de Guadalcanal, también conocida como la Campaña de Guadalcanal, fue la campaña de seis meses, de agosto de 1942 a febrero de 1943, en la que Estados Unidos expulsó a Japón de esta isla del Pacífico Sur. Fue la primera ofensiva terrestre aliada de la Segunda Guerra Mundial y la primera derrota terrestre del ejército japonés.

La campaña se desarrolló en torno a un aeródromo que los japoneses construían en Punta Lunga, al norte de la isla. Su control determinó el resultado de toda la lucha por las Islas Salomón y marcó, según los propios protagonistas, el momento en que la iniciativa estratégica en el Pacífico cambió de manos.

Los planes japoneses y la elección de Guadalcanal

El 7 de diciembre de 1941, el ataque a Pearl Harbor privó a los aliados de su instrumento de defensa más poderoso en el Pacífico. A partir de esa fecha, Japón extendió con rapidez su perímetro defensivo y estableció en Rabaul, en la isla de Nueva Bretaña, una base operativa desde el 23 de marzo de 1942, situada a 640 millas de Palau y a 1.200 de Truk, en las Carolinas.

El objetivo japonés era el dominio de Nueva Guinea como paso previo para neutralizar Australia. El Ejército japonés se opuso a una invasión directa del continente por la cantidad de efectivos que exigiría, así que se optó por bloquear las comunicaciones aliadas dominando Nueva Guinea y el archipiélago de las Salomón.

En marzo de 1942 Japón ocupó Bougainville, la isla más septentrional de las Salomón. El 1 de abril atacó Tulagi, entonces en manos británicas, y el día 3 desembarcó sin oposición allí y en la vecina Gavutu. La reacción aliada desde Port Moresby dio lugar a la batalla del mar del Coral, en la que Japón perdió tácticamente el portaviones Lexington a cambio del Shoho, aunque estratégicamente tuvo que renunciar a la conquista de Port Moresby.

Tras la batalla, nadie prestó atención a los 380 soldados japoneses que permanecían en Tulagi y Gavutu mejorando su base de hidroaviones. A finales de junio de 1942, Japón ocupó Guadalcanal por Punta Lunga, la isla que había sido descubierta en 1568 por el español Álvaro de Mendaña. Sus ingenieros militares encontraron allí terreno llano apto para un aeródromo y a mediados de julio iniciaron su construcción, con previsión de terminarlo a mediados de agosto.

Esa fecha límite fue la que obligó a los aliados a actuar antes de que el aeródromo quedara operativo, precipitando toda la campaña que vendría después.

La Operación Watchtower y los preparativos aliados

El 25 de junio de 1942, el almirante Chester Nimitz recibió la orden de atacar Guadalcanal. Antes de esa fecha, el general Douglas MacArthur había propuesto priorizar la reconquista de Nueva Guinea, pero el desembarco japonés en Buna, en julio, con la intención de alcanzar Port Moresby por tierra, forzó una reconsideración de los planes aliados.

Nimitz sugirió atacar Tulagi con un solo batallón de marines; el almirante Ernest J. King prefería dominar todo el archipiélago de las Salomón y las islas Santa Cruz. Nimitz no quería arriesgar sus escasos portaviones apoyando la ofensiva de MacArthur desde bases terrestres, así que se llegó a una solución intermedia: MacArthur se encargaría de Nueva Guinea y Nimitz de Tulagi y Guadalcanal, a través de un nuevo subteatro dirigido por el vicealmirante Robert L. Ghormley.

Nimitz ordenó a Ghormley preparar el desembarco para el 1 de agosto de 1942. El general Alexander A. Vandergrift, al mando de la 1ª División de Infantería de Marina en Nueva Zelanda, solo disponía de un tercio de sus efectivos en el lugar; otro tercio venía en camino desde Estados Unidos y el resto estaba destacado en Samoa. Tenía un mes para organizarlo todo.

En el puerto de Wellington, una huelga de estibadores obligó a los marines a descargar material pesado bajo lluvia intensa, con pérdida de alimentos y una epidemia de gripe de por medio. El 75% de los vehículos pesados se quedó en tierra por falta de espacio en los barcos. La información de inteligencia, a cargo del teniente coronel Frank B. Goettge, era escasa; los reconocimientos aéreos por B-17 desde Port Moresby resultaron más útiles. El día D se retrasó una semana, del 1 al 7 de agosto.

Los 16.000 hombres que finalmente desembarcaron eran en su mayoría voluntarios sin experiencia de combate, equipados con material de la Primera Guerra Mundial, mal adaptado al calor y la humedad de las Salomón.

Fuerzas enfrentadas: japoneses y aliados

El vicealmirante Frank Fletcher, con insignia en el USS Saratoga, comandaba la fuerza expedicionaria aliada. Su composición incluía:

  • Tres portaviones de ataque: Saratoga, Hornet y Wasp.
  • El acorazado North Carolina, cinco cruceros pesados, un crucero antiaéreo y varios destructores.
  • Un grupo anfibio al mando del contralmirante Richmond K. Turner, con seis cruceros pesados (dos australianos), un crucero ligero australiano y destructores, bajo la dirección táctica del contralmirante británico Víctor Crutcheley.
  • 23 barcos anfibios y un grupo de apoyo aéreo al mando del contralmirante John S. McCain.

Del lado japonés, el mando general en la zona correspondía al general Harukichi Hyakutake, que además dirigía las operaciones en Nueva Guinea, su prioridad en ese momento. El mando naval lo tenía el vicealmirante Gunichi Mikawa, al frente de la 4ª flota, sin portaviones propios; cuando se necesitaba cobertura aérea, esta se destacaba desde Truk. La aviación naval con base en Rabaul estaba bajo el vicealmirante Nishiro Tushakara.

Los aliados estimaron que la fuerza japonesa en la zona era de apenas 1.400 efectivos, 700 de ellos en Guadalcanal. Esta cifra resultaría muy alejada de la resistencia real que encontrarían los marines en los meses siguientes, y esa subestimación inicial explica en parte el aislamiento y la escasez que sufrirían tras el desembarco.

El desembarco del 7 de agosto de 1942

A las 04:00 horas del 7 de agosto de 1942, la fuerza expedicionaria llegó a la zona sin que los japoneses tuvieran ninguna noticia de lo que se avecinaba. Una tormenta tropical ocultó el movimiento desde los barcos hasta las playas.

La fuerza se dividió en dos grupos. El dirigido a Tulagi e islas adyacentes, al mando del general de brigada William H. Rupertus, esperaba mayor resistencia y contaba con personal más especializado, incluido el 1er batallón de raiders del coronel Merrit B. Edson. El grupo destinado a Guadalcanal, más numeroso, estaba bajo el mando directo de Vandergrift y se dividía en dos agrupaciones: la A, con el 5º regimiento de marines reforzado del coronel Leroy P. Hunt, y la B, con el 1er regimiento reforzado del coronel Clifton B. Cates.

El primer desembarco tuvo lugar a las 07:40 en la isla de Florida, veinte minutos antes de la hora H fijada, para asegurar posiciones previas al asalto de Tulagi. A las 08:45 se produjo un segundo desembarco en Halavo, también en Florida, para proteger la operación sobre el islote de Gavutu.

En Guadalcanal, el desembarco marcó rápidamente la toma de la zona del futuro aeródromo, casi sin resistencia inicial. Esa facilidad inesperada creó una falsa sensación de control que se rompería en cuestión de días, cuando la propia Marina estadounidense abandonara la zona.

Henderson Field: aislamiento y primeros combates

El general Vandergrift recibió la orden de desembarcar, tomar la isla y hacerse con el aeródromo con sus 16.000 hombres. Tras los primeros ataques aéreos japoneses, la US Navy se retiró de la zona, dejando a los marines aislados y con más de la mitad de sus suministros, pertrechos y municiones aún sin descargar. Solo contaban con víveres para cinco días, más lo que pudieron recuperar de posiciones japonesas abandonadas.

Empleando la maquinaria dejada por los propios japoneses, los marines terminaron la construcción del aeródromo el 18 de agosto, al que llamaron Henderson Field. Desde allí operaron 19 cazas y 12 bombarderos con base estable, factor decisivo para rechazar los refuerzos enemigos que llegarían en los meses siguientes.

Entre agosto y septiembre de 1942, Japón lanzó varios intentos de recuperar el aeródromo, con bombardeos navales, asaltos terrestres y batallas como la de la isla de Savo o la de cabo Esperanza, además de la primera victoria naval nocturna estadounidense de la guerra, conocida como la batalla naval de Guadalcanal, decisiva por el hundimiento de varios acorazados y cruceros japoneses.

La retirada inicial de la Marina y la escasez de suministros condenaron a los marines a semanas de hambre, enfermedad y combate constante antes de que la situación se estabilizara.

Los contraataques japoneses (agosto-noviembre de 1942)

Entre el 15 de agosto y el 30 de noviembre de 1942, la campaña de Guadalcanal encadenó una serie de enfrentamientos navales y terrestres que fueron desgastando a ambos bandos:

  • La batalla de las Salomón Orientales, a mediados y finales de agosto.
  • El hundimiento del portaviones Wasp.
  • La batalla de Bloody Ridge, en la lucha terrestre por el perímetro de Henderson Field.
  • La batalla de cabo Esperanza, en octubre.
  • La batalla de las islas Santa Cruz, entre el 23 y el 27 de octubre.
  • La batalla naval de Guadalcanal, entre el 2 y el 15 de noviembre.
  • La batalla naval de Tassafaronga, entre el 24 y el 30 de noviembre.

El coste material de esta sucesión de batallas navales fue extremo: en las aguas entre Guadalcanal, Florida y la isla de Savo reposan los restos de más de 50 buques de línea y de más de 1.000 aviones de ambos bandos, con gran parte de sus tripulaciones a bordo.

El papel del almirante Halsey

Un oficial del Estado Mayor cometió la imprudencia de comentar ante el almirante William Halsey, tras la retirada de una escuadrilla en las islas Fiji ordenada por Nimitz: «Si hacemos lo que dicen tendremos que tomar una actitud defensiva». Halsey respondió con una frase que resumía la postura que Estados Unidos necesitaba en ese momento: «Mientras haya un solo piloto y un solo avión, siempre estaremos a la ofensiva».

Nimitz había consultado antes a Halsey, que se recuperaba de una enfermedad de la piel producida por el estrés de los primeros meses de guerra, si podría mantener la ofensiva en Guadalcanal pese a la inferioridad naval frente a Japón. Tras estudiar la situación, Halsey respondió afirmativamente y fue nombrado al mando del teatro de operaciones, sustituyendo a Ghormley.

Halsey resumiría después, con su estilo directo, el cambio que supuso la campaña: «Antes de Guadalcanal el enemigo avanzaba a su voluntad, después de Guadalcanal se repliega según la nuestra». Esa frase describe con precisión el punto de inflexión que la propia disposición de Halsey a asumir riesgos ayudó a consolidar.

Características tácticas de la batalla de Guadalcanal

La campaña reunió un conjunto de rasgos tácticos que se convertirían en el patrón de las operaciones anfibias posteriores en el Pacífico:

  • Fue la primera operación anfibia ofensiva aliada del Pacífico, con desembarco improvisado y escaso reconocimiento previo de las defensas japonesas.
  • Henderson Field se convirtió en el eje de la defensa aliada y en base de apoyo aéreo cercano para proteger convoyes de suministro.
  • El combate terrestre se desarrolló en selva tropical, con enfermedades como la malaria, calor extremo y guerra de trincheras y emboscadas.
  • Hubo una serie de batallas navales nocturnas en el estrecho de Ironbottom Sound, con mejora progresiva estadounidense en el uso del radar.
  • El combate aéreo fue constante, con bombardeos diarios japoneses conocidos como el «Tokyo Express».
  • La logística se convirtió en una guerra de desgaste en la que Japón no pudo reabastecer eficazmente a sus tropas.
  • Guadalcanal supuso el primer ensayo de la doctrina de «Island Hopping», saltar y aislar islas en lugar de conquistarlas todas.
  • El desgaste psicológico fue notable tras seis meses de combate prolongado, con japoneses que empezaron a emplear tácticas suicidas e infiltraciones nocturnas.

Estas lecciones tácticas, aprendidas al precio de miles de bajas y semanas de hambre en la selva, se perfeccionarían más tarde en desembarcos como los de Tarawa, Saipán o Iwo Jima.

El final de la campaña y la retirada japonesa

La campaña de Guadalcanal se extendió hasta febrero de 1943, durante seis largos meses de lucha ininterrumpida tanto en la mar como en tierra. Japón, tras constatar su incapacidad para suministrar pertrechos, munición y refuerzos a sus tropas en la isla, decidió evacuarlas.

Con esa retirada, Japón renunciaba también a su expansión hacia Australia y a romper las líneas de comunicación entre este continente y Estados Unidos, colocándose por primera vez a la defensiva en el conflicto del Pacífico.

La bahía situada entre Guadalcanal, Florida y la pequeña isla de Savo, escenario de la mayoría de los combates navales, recibió después el nombre de Iron Bottom Bay, la Bahía del Fondo de Hierro, por la enorme cantidad de barcos de guerra hundidos en su lecho.

Consecuencias de la Batalla de Guadalcanal

La campaña de Guadalcanal fue, según sus propios cronistas, la mayor batalla terrestre, aérea y naval de la historia hasta entonces y un enfrentamiento decisivo entre Estados Unidos y Japón:

  • Supuso la primera derrota terrestre del ejército japonés, que perdió así su aureola de invicto y el ascendiente moral sobre sus adversarios.
  • Interrumpió la expansión japonesa por el Pacífico e hizo que Australia dejara de estar amenazada.
  • Confirmó el acierto estratégico del objetivo elegido y dio a Estados Unidos una base desde la que lanzarse a la conquista del resto de las Islas Salomón y de Nueva Guinea.
  • Marcó el inicio de la ofensiva general aliada en todo el frente del Pacífico, con el «Island Hopping» como doctrina consolidada para los años siguientes.

En la bahía situada entre Guadalcanal, Florida y la isla de Savo reposan los restos de más de 50 buques de línea y de más de 1.000 aviones de ambos bandos, con gran parte de sus dotaciones, mudos testigos del enfrentamiento que cambió el rumbo de la guerra en el Pacífico.

Fuentes consultadas

  • Gutiérrez de la Cámara Señán, José Manuel. La batalla de Guadalcanal. Madrid: Ediciones Nowtilus, S.L., 2020. ISBN 978-84-1305-110-9.
  • Pinedo del Campo, Juan Ignacio. Operaciones anfibias en el Pacífico en la II Guerra Mundial. Grupo de Investigación Historia Militar, INISEG / CIIA.
  • Mann, Chris. Grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial.

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Apasionado por la historia universal y en especial la del mundo hispánico y sus procesos. Fundador de Historia Histórica, donde publica análisis, biografías y estudios basados en fuentes contrastadas para acercar el rigor académico al lector actual.