Batalla de Francia en la Segunda Guerra Mundial

La batalla de Francia fue la campaña militar librada entre el 10 de mayo y el 22 de junio de 1940, en la que Alemania invadió Francia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo. En apenas seis semanas, la Wehrmacht derrotó a los ejércitos aliados y forzó la capitulación francesa.
El enfrentamiento, considerado la segunda operación terrestre más importante de la Segunda Guerra Mundial, confirmó la eficacia de la guerra relámpago o Blitzkrieg alemana y dejó a Gran Bretaña sola frente al Tercer Reich. A continuación se explica cómo se desarrolló esta campaña, sus causas y sus consecuencias inmediatas.
El contexto: de Versalles a la guerra sombría
Las raíces de esta ofensiva se remontan al Tratado de Versalles de 1919, que Alemania consideró una humillación nacional. La crisis económica de 1929 y la inflación de los años previos facilitaron el ascenso de Adolf Hitler, nombrado canciller en 1933, cuyo objetivo declarado era revertir las condiciones del tratado y vengar la derrota frente a Francia.

Entre 1936 y 1939, Alemania fue desmontando progresivamente el orden de Versalles sin apenas oposición de las potencias occidentales:
- Remilitarización de Renania en marzo de 1936.
- Anexión de Austria mediante el Anschluss.
- Ocupación de los Sudetes tras los Acuerdos de Múnich de 1938 y posterior invasión del resto de Checoslovaquia.
- Invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939, que provocó la declaración de guerra de Francia y Gran Bretaña.
Tras la rápida derrota polaca, el frente occidental entró en un largo periodo de calma tensa conocido como la guerra de broma o drôle de guerre, que se extendió de octubre de 1939 al 10 de mayo de 1940. Franceses y alemanes permanecieron atrincherados en sus respectivas líneas fortificadas, la línea Maginot y la línea Westwall, mientras Alemania aprovechaba el tiempo para preparar su ofensiva y asegurarse recursos estratégicos mediante la invasión de Dinamarca y Noruega.
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Los planes de ataque enfrentados
El Plan Amarillo alemán: el «golpe de hoz»
El Estado Mayor alemán diseñó una estrategia en dos fases conocida como Plan Amarillo o Sichelschnitt («golpe de hoz»), concebida en gran parte por el general Erich von Manstein:
- El Grupo de Ejércitos B, con la mayor parte de las divisiones visibles, debía invadir Bélgica y los Países Bajos para atraer hacia el norte a las mejores unidades francesas y británicas, reeditando aparentemente el Plan Schlieffen de 1914.
- El Grupo de Ejércitos A, al mando de Gerd von Rundstedt y con el grueso de las divisiones acorazadas, debía atravesar el macizo boscoso de las Ardenas y cruzar el río Mosa en la zona de Sedán, considerada impracticable para blindados por el mando francés, para después girar hacia el mar y envolver a los aliados por la retaguardia.
Esta maniobra se apoyaba en el concepto de Blitzkrieg, que combinaba el avance concentrado de las divisiones panzer con el respaldo constante de la Luftwaffe, dirigida por Hermann Göring, entonces la aviación más potente del mundo.
El plan aliado: la maniobra Dyle-Breda
Los aliados, advertidos de los planes alemanes gracias al aterrizaje forzoso de un avión enemigo, diseñaron la maniobra Dyle-Breda: la Fuerza Expedicionaria Británica y las mejores divisiones francesas debían adelantarse hasta Bélgica y los Países Bajos para frenar el avance alemán junto a los ejércitos belga y neerlandés.
Este planteamiento presentaba fallos estructurales graves:
- Las reservas destinadas a sostener el frente belga eran escasas.
- Las divisiones blindadas francesas, superiores en número y calidad a las alemanas, estaban dispersas a lo largo de todo el frente en lugar de concentradas.
- La coordinación entre los ejércitos belga y neerlandés era deficiente.
- El sector de las Ardenas, considerado infranqueable para los carros de combate, quedó defendido por apenas dos ejércitos de segunda línea.
El estallido de la ofensiva: 10 de mayo de 1940
La campaña comenzó al amanecer con la invasión simultánea de Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo. Tropas alemanas transportadas en planeadores tomaron el fuerte belga de Eben Emael, mientras paracaidistas se apoderaban de los puentes clave sobre el Rin en territorio neerlandés.
Convencidos de estar ante una repetición del plan de 1914, los aliados activaron la maniobra Dyle-Breda y lograron frenar momentáneamente el avance alemán en la línea Sedán-Lovaina. El generalísimo Georges Gamelin se mostró satisfecho con el desarrollo inicial de las operaciones.
Sin embargo, mientras las mejores tropas francesas quedaban empeñadas en Bélgica, el verdadero golpe se estaba fraguando más al sur.
La ruptura de Sedán y la carrera hacia el mar
El 13 de mayo, las divisiones blindadas de Heinz Guderian rompieron las defensas francesas en Sedán y cruzaron el Mosa, derrotando al 9.º Ejército francés. Otras unidades alemanas hicieron lo propio en Monthermé y Dinant, provocando un pánico generalizado entre las filas galas. La región quedó completamente invadida el 16 de mayo.
Guderian, desobedeciendo repetidas órdenes de sus superiores que le pedían frenar el avance, continuó empujando hacia la costa sin esperar el apoyo de la infantería. La velocidad del avance sorprendió incluso al propio Estado Mayor alemán, que temía un contraataque francés por el flanco similar al de la Primera Guerra Mundial.
Los intentos aliados de frenar la ofensiva resultaron insuficientes:
- El entonces coronel Charles de Gaulle atacó con su 4.ª División blindada cerca de Montcornet los días 17 y 19 de mayo, logrando un éxito puntual antes de tener que replegarse ante la Luftwaffe.
- Lord Gort, al mando de la fuerza expedicionaria británica, atacó Arrás el 21 de mayo, pero fue rechazado por la 7.ª División blindada de Erwin Rommel.
- El 1.er Ejército francés intentó avanzar hacia Cambrai, sin éxito.
El 24 de mayo, la 2.ª División blindada alemana alcanzó Boulogne y, poco después, Calais: el «golpe de hoz» se había completado. Las fuerzas aliadas del norte quedaron completamente cercadas, y el rey belga Leopoldo III capituló con su ejército el 28 de mayo.
El milagro de Dunkerque: la Operación Dinamo
Ante el riesgo de perder a todo su ejército de campaña, el gobierno británico, ya encabezado por Winston Churchill tras la dimisión de Chamberlain, ordenó la evacuación de la Fuerza Expedicionaria Británica por el puerto de Dunkerque. La operación, bautizada como Operación Dinamo, se desarrolló entre el 28 de mayo y el 4 de junio de 1940.
El éxito del reembarco se explica en gran parte por una decisión alemana: el alto mando, con Hitler y von Rundstedt de acuerdo, ordenó detener el avance de los blindados a las puertas de la ciudad hasta el 1 de junio, temiendo un contraataque y dejando el peso del asedio casi en exclusiva a la Luftwaffe, cuya acción fue contestada por los cazas de la Royal Air Force.
El balance de la operación fue el siguiente:
- Cerca de 200.000 soldados británicos y 113.000 franceses fueron evacuados con éxito a Inglaterra.
- Todo el material pesado, artillería y vehículos blindados quedó abandonado en el continente.
- Los alemanes capturaron más de 100.000 prisioneros aliados.
- Numerosos buques de guerra franceses y británicos resultaron destruidos pese a la resistencia de la Royal Navy.
Pese a salvar la vida de decenas de miles de soldados, Dunkerque fue una derrota estratégica: el ejército francés quedó prácticamente solo frente a la Wehrmacht, con apenas algunas divisiones polacas y británicas a su lado.
La Operación Rot y la caída de París
Con Maxime Weygand al frente del ejército francés desde el 17 de mayo, en sustitución de Maurice Gamelin, Francia intentó reconstruir una línea de defensa a lo largo de los ríos Somme y Aisne. El 10 de junio, con Francia ya prácticamente derrotada, Italia declaró la guerra y atacó por los Alpes, aunque sin apenas avances significativos.
El 5 de junio, Alemania lanzó la Operación Rot contra esa nueva línea defensiva, enfrentando 143 divisiones alemanas a las 71 disponibles para Weygand. Pese a una defensa encarnizada, el frente francés se derrumbó, con cerca de 40.000 soldados capturados. El 14 de junio, la Wehrmacht entró en una París que se había declarado ciudad abierta para evitar su destrucción.
Los fuertes de la línea Maginot, atacados en Alsacia y Lorena, resistieron el asalto directo, pero quedaron completamente rodeados y aislados por el avance alemán a través del resto del país.
El armisticio de Rethondes
Ante el colapso militar, surgieron divisiones dentro del gobierno francés: el presidente del Consejo, Paul Reynaud, defendía continuar la lucha desde el norte de África junto a los británicos, mientras que el mariscal Philippe Pétain reclamaba un armisticio inmediato. Tras la dimisión de Reynaud, Pétain asumió el poder el 15 de junio y solicitó el armisticio dos días después.
Ese mismo 17 de junio, el general Charles de Gaulle partió hacia Londres, desde donde pronunciaría al día siguiente su célebre llamamiento a continuar la resistencia, escuchado por muy pocos franceses en el momento pero convertido después en símbolo fundacional de la Francia Libre.
El armisticio se firmó finalmente el 22 de junio de 1940 en Rethondes, en el mismo vagón de tren en el que Alemania había firmado su rendición en 1918. Sus condiciones fueron severas:
- La mitad norte de Francia, incluida París, y toda la fachada atlántica quedaron bajo ocupación militar alemana.
- Alsacia y Lorena fueron anexionadas de facto al Tercer Reich.
- El ejército francés quedó reducido a 100.000 hombres.
- El resto del país, en el sur, pasó a depender del nuevo régimen colaboracionista de Vichy, encabezado por Pétain.
El balance de bajas
Los datos disponibles reflejan la magnitud del desastre para los aliados y el bajo coste relativo para Alemania:
- Francia: unos 58.829 muertos y 123.000 heridos.
- Gran Bretaña: alrededor de 3.500 muertos y 13.600 heridos.
- Países Bajos: cerca de 2.890 muertos y 6.889 heridos.
- Bélgica: aproximadamente 7.500 muertos y 15.850 heridos.
- Alemania: unos 27.074 muertos y 111.034 heridos.
Consecuencias de la derrota
La victoria alemana en esta campaña tuvo repercusiones inmediatas en el resto de la guerra:
- Gran Bretaña quedó completamente aislada frente al fuerzas del Eje, lo que precipitó la batalla de Inglaterra apenas semanas después.
- Bélgica, los Países Bajos y el norte de Francia quedaron bajo ocupación militar alemana, con gobiernos exiliados en Londres.
- Nacieron los primeros movimientos de colaboración, como el régimen de Vichy en Francia o el Movimiento Nacional Socialista neerlandés.
- En paralelo surgieron los primeros movimientos de Resistencia en los territorios ocupados, que se irían reforzando a medida que avanzaba la guerra.
- Aunque la Wehrmacht sufrió pocas bajas, su aviación y su marina quedaron debilitadas tras las campañas de Noruega y Francia, un desgaste que condicionaría el fracaso posterior de la invasión de Gran Bretaña.
Alemania controló desde entonces la práctica totalidad de la costa atlántica europea, una posición estratégica que utilizaría en los años siguientes tanto para la guerra submarina en el Atlántico como para su intento fallido de invadir las islas británicas.
Fuentes consultadas
- Beevor, Antony. La Segunda Guerra Mundial. Barcelona, Pasado & Presente.
- Churchill, Winston S. La Segunda Guerra Mundial. Barcelona, La Esfera de los Libros.
- Straga, Vicent. La batalla de Francia.
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Apasionado por la historia universal y en especial la del mundo hispánico y sus procesos. Fundador de Historia Histórica, donde publica análisis, biografías y estudios basados en fuentes contrastadas para acercar el rigor académico al lector actual.

