Invasión alemana y soviética de Polonia (1939)

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Ejercito alemán abriendo la frontera con Polonia – Fuente Wikipedia

La invasión de Polonia fue el ataque militar que Alemania lanzó contra su vecino oriental el 1 de septiembre de 1939, seguido dieciséis días después por la agresión soviética desde el este. Este doble asalto, coordinado en secreto entre Hitler y Stalin, marcó el inicio oficial de la Segunda Guerra Mundial.

La campaña, conocida por los alemanes como Fall Weiss («Caso Blanco»), combinó por primera vez a gran escala el uso masivo de blindados y aviación con un objetivo de aniquilación total del adversario. En apenas cinco semanas, el estado polaco dejó de existir como entidad soberana, repartido entre el Tercer Reich y la Unión Soviética.

El contexto previo al ataque alemán

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La crisis que precedió a la invasión giró en torno a la ciudad libre de Danzig y al llamado corredor polaco, la franja de territorio que separaba Prusia oriental del resto de Alemania. Hitler exigía la anexión de Danzig y una vía de comunicación extraterritorial a través del corredor.

Tras la ocupación alemana de Checoslovaquia en marzo de 1939, que rompió de forma flagrante lo pactado en la Conferencia de Múnich, el gobierno británico cambió radicalmente de estrategia. El 31 de marzo, Chamberlain comprometió el apoyo militar británico a Polonia en caso de agresión, garantía a la que se sumaron después Francia, Grecia y Rumanía.

Sin embargo, esa garantía carecía de un respaldo militar sólido. Como recuerda Winston Churchill en sus memorias, ninguna de estas garantías tenía verdadero valor estratégico si no se enmarcaba en un acuerdo con la Unión Soviética, la única potencia capaz de ejercer una presión militar real sobre el flanco oriental de Alemania.

Entre abril y agosto de 1939 se desarrollaron unas negociaciones anglofrancesas con Moscú para articular una alianza tripartita, pero fracasaron por varios motivos:

  • Polonia y Rumanía se negaban a autorizar el paso de tropas soviéticas por su territorio, temerosas de una ocupación comunista encubierta.
  • Chamberlain mostró escaso entusiasmo real hacia el acercamiento con Stalin.
  • Las misiones militares aliadas enviadas a Moscú en agosto llegaron sin autorización formal para firmar ningún acuerdo vinculante.
  • Stalin, en paralelo, mantenía canales abiertos con Berlín a través de Mólotov.

Ese fracaso diplomático dejó el camino libre para el acontecimiento que sellaría la suerte de Polonia.

El Pacto Molotov-Ribbentrop y el reparto secreto

El 23 de agosto de 1939, los ministros de Exteriores alemán y soviético, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov, firmaron en Moscú un tratado de no agresión entre ambos países, pacto que la historia ha dado el nombre de Pacto Ribbentrop-Molotov. Públicamente se presentó como un simple acuerdo de neutralidad mutua, pero incluía un protocolo secreto que trazaba una línea de demarcación para repartirse Europa oriental.

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Firma del pacto Ribbentrop Molotov – Fuente Wikipedia

En ese reparto, Alemania y la URSS acordaron:

  • Dividir Polonia en dos zonas de ocupación siguiendo aproximadamente el curso de los ríos Narew, Vístula y San.
  • Reconocer a Lituania dentro de la esfera de influencia alemana (aunque más tarde pasaría a la soviética).
  • Dejar Letonia, Estonia y Finlandia bajo la esfera de influencia de la Unión Soviética.

Con este acuerdo, Hitler se aseguraba la neutralidad soviética y evitaba el riesgo de una guerra en dos frentes, el escenario que más temía el mando alemán. Stalin, por su parte, ganaba tiempo para reforzar su ejército y ampliaba su frontera occidental antes de un eventual enfrentamiento futuro con Alemania.

Hitler había fijado inicialmente el ataque para el 26 de agosto, pero lo retrasó al conocer que Mussolini no estaba dispuesto a intervenir militarmente y ante el anuncio de un tratado formal anglo-polaco firmado ese mismo día. La nueva fecha del ataque quedó fijada para las 4:45 de la madrugada del 1 de septiembre de 1939.

El incidente de Gleiwitz: la falsa bandera que justificó el ataque

La noche anterior al ataque, Alemania puso en marcha una operación de propaganda destinada a presentar la invasión como un acto de legítima defensa. Se trata del llamado incidente de Gleiwitz, conocida como la Operación Himmler, un episodio real y ampliamente documentado, y no una leyenda de posguerra.

La operación, bautizada internamente como Operación Himmler, fue diseñada por Reinhard Heydrich y ejecutada sobre el terreno por el oficial de las SS Alfred Naujocks. Su objetivo era simular un ataque polaco contra territorio alemán para justificar ante la opinión pública alemana e internacional la respuesta militar del día siguiente.

En la noche del 31 de agosto de 1939, un comando de las SS vestido con uniformes polacos asaltó la emisora de radio fronteriza de Gleiwitz (la actual Gliwice, en Polonia), emitió unas breves consignas en polaco y abandonó en el lugar el cadáver de un prisionero, drogado y ejecutado previamente, vestido también con uniforme polaco a modo de prueba del ataque. Se llevaron a cabo de forma simultánea otros incidentes fronterizos fabricados con el mismo propósito, como parte de un plan más amplio de sabotajes simulados.

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Nota de prensa sobre el incidente de Gleiwitz – Fuente Welt

La veracidad de estos hechos no se sostiene en fuentes secundarias, sino en el propio testimonio jurado de sus responsables durante los Juicios de Núremberg: tanto Naujocks como el oficial de la Abwehr Erwin von Lahousen reconocieron ante el tribunal haber organizado y ejecutado el montaje por orden directa de Heydrich y del jefe de la Gestapo, Heinrich Müller.

Al día siguiente, en su discurso ante el Reichstag anunciando el ataque a Polonia, Hitler se refirió genéricamente a una serie de incidentes fronterizos como pretexto de la agresión alemana, aunque sin citar expresamente Gleiwitz por su nombre.

El estallido de la guerra: 1 de septiembre de 1939

A esa hora exacta, el viejo acorazado alemán Schleswig-Holstein, atracado con el pretexto de una visita de cortesía cerca de la península de Westerplatte, abrió fuego contra la guarnición polaca de Danzig con su artillería de 280 mm. Fue el primer disparo de la contienda en Europa.

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El acorazado Schleswig Holstein disparando contra posiciones polacas – Fuente Wikipedia

Simultáneamente, la Wehrmacht cruzó la frontera polaca desde tres direcciones:

  • El Grupo de Ejércitos Norte, desde Pomerania y Prusia oriental, con el objetivo de unir el corredor de Danzig y avanzar hacia Varsovia.
  • El Grupo de Ejércitos Sur, al mando del general Gerd von Rundstedt, desde Silesia, con el grueso de las divisiones motorizadas y acorazadas.
  • Fuerzas adicionales procedentes de Eslovaquia, estado títere alemán, que atacaron desde el sur.

Cerca de tres millones de soldados alemanes, apoyados por columnas panzer y por la aviación de la Luftwaffe, ejecutaron un ataque «rápido e implacable» diseñado para envolver y destruir al grueso del ejército polaco antes de que este pudiera establecer una línea defensiva coherente.

El ejército polaco, con casi dos millones de hombres movilizables, afrontó el ataque en clara inferioridad:

  • Su movilización general se había retrasado por presión diplomática franco-británica, que temía dar a Hitler un pretexto para atacar antes de tiempo.
  • Contaba con armamento obsoleto, apenas 159 cazas P-11 frente a la moderna aviación alemana.
  • Carecía de suficientes aparatos de radio, lo que impedía coordinar la retirada de unidades vecinas.
  • Su despliegue defensivo estaba condicionado a lo largo de una frontera excesivamente extensa, sin apenas profundidad estratégica.

Aquel mismo día, Chamberlain ordenó la movilización general británica, y Édouard Daladier hizo lo propio en Francia, aunque ninguno de los dos gobiernos declaró aún la guerra formalmente, a la espera de negociaciones de última hora que ya resultaban inútiles.

La respuesta aliada: dos días de vacilación

Durante el 1 y el 2 de septiembre, Londres y París enviaron notas de protesta a Berlín sin fijar un plazo concreto para la retirada alemana, lo que generó inquietud tanto en Varsovia como en el propio Parlamento británico. El líder laborista Arthur Greenwood recibió en la Cámara de los Comunes el célebre grito de un diputado conservador: «¡Habla en nombre de Inglaterra!», en referencia a la falta de contundencia del gobierno.

Finalmente, el 3 de septiembre de 1939 a las 11:15 de la mañana, Neville Chamberlain anunció por radio que Gran Bretaña estaba en guerra con Alemania. Francia declaró la guerra ese mismo día, pocas horas después.

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Gran Bretaña y Francia declaran la guerra a Alemania – Fuente Daily Herald

Pese a esta declaración formal, la ayuda militar directa a Polonia nunca llegó. El ejército francés se limitó a un avance simbólico de pocos kilómetros cerca de Saarbrücken, y la aviación británica se dedicó principalmente a lanzar panfletos de propaganda sobre territorio alemán. Este periodo de inacción en el frente occidental sería recordado como la «guerra sombría» o Phoney War.

El desarrollo de la campaña militar

El avance alemán resultó extraordinariamente rápido:

  • Cracovia cayó el 6 de septiembre en manos del XIV Ejército.
  • La guarnición polaca de Westerplatte, sin municiones, se rindió el 7 de septiembre tras días de bombardeo naval y aéreo.
  • El puerto de Gdynia cayó el 19 de septiembre.
  • Entre el 9 y el 19 de septiembre se libró la batalla del río Bzura, el mayor enfrentamiento de la campaña, donde quedaron cercados dos ejércitos polacos que sumaban unos 120.000 prisioneros.

La resistencia polaca se concentró especialmente en la defensa de Varsovia, donde la población civil colaboró en la construcción de trincheras y en la artillería instalada en la orilla del Vístula. La capital resistió el asedio alemán, incluidos intensos bombardeos aéreos, hasta finales de septiembre.

Durante el avance, unidades regulares alemanas y grupos especiales de las SS, los llamados Einsatzgruppen, llevaron a cabo numerosas ejecuciones sumarias de civiles bajo la excusa de combatir a supuestos francotiradores. Se calcula que en los primeros cinco días de campaña murieron ejecutados más de dieciséis mil civiles, cifra que a finales de año habría alcanzado los sesenta y cinco mil.

La invasión soviética

El 17 de septiembre de 1939, cuando el ejército polaco ya luchaba exclusivamente a la defensiva contra los alemanes, el Ejército Rojo cruzó la frontera oriental del país en cumplimiento del protocolo secreto pactado en Moscú. El gobierno soviético justificó la agresión alegando la necesidad de proteger a las minorías bielorrusa y ucraniana, así como el supuesto colapso del estado polaco.

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Tropas soviéticas entrando en Polonia – Fuente Wikipedia

Ese mismo día, el gobierno polaco tuvo que huir precipitadamente hacia la frontera rumana para evitar caer en manos soviéticas. Con Polonia atacada simultáneamente desde el oeste y desde el este, cualquier posibilidad de resistencia organizada se desvaneció.

Las consecuencias de la ocupación soviética fueron igualmente brutales:

  • Detención de aproximadamente 109.400 personas, en su mayoría enviadas al gulag.
  • Ejecución de al menos 8.500 detenidos, entre ellos terratenientes, oficiales, jueces, maestros y sacerdotes, considerados una amenaza para el dominio soviético.
  • Deportaciones masivas a Siberia y Asia Central iniciadas el 10 de febrero de 1940, con temperaturas inferiores a los -30 grados.
  • El posterior asesinato en 1940 de miles de oficiales polacos en el bosque de Katyn, uno de los episodios más infames de la guerra en el frente oriental.

La partición y ocupación de Polonia

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Mapa de la partición de Polonia entre Alemania y la URSS – Fuente Wikipedia

Con la resistencia militar organizada prácticamente extinguida hacia principios de octubre, Alemania y la Unión Soviética formalizaron el reparto del país mediante un nuevo tratado firmado el 28 de septiembre de 1939. Polonia quedó dividida en tres bloques:

  • Territorios anexionados directamente al Tercer Reich (Prusia occidental-Danzig, el Gau del Varta y la Alta Silesia), sometidos a un intenso programa de «germanización» y limpieza étnica.
  • El General gouvernement, o Gobierno General, administrado por el nazi Hans Frank desde Cracovia, destinado a convertirse en reserva de mano de obra esclava y territorio de concentración de la población judía.
  • Los territorios orientales anexionados a la Unión Soviética, incorporados a las repúblicas de Bielorrusia y Ucrania.

Bajo ocupación alemana, se cerraron universidades y escuelas secundarias, se persiguió a la Iglesia católica y se estableció en noviembre un antiguo cuartel de caballería en la localidad de Oświęcim como campo de prisioneros políticos: el germen del futuro campo de exterminio de Auschwitz. El 21 de septiembre, Reinhard Heydrich dictó además las primeras medidas para concentrar a la población judía polaca, entonces la más numerosa de Europa, con 3,5 millones de personas.

El balance humano de la campaña

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Castillo Real de Varsovia ardiendo tras un bombardeo del 17 de septiembre de 1939 – Fuente Wikipedia

Las pérdidas de la campaña de septiembre de 1939 reflejan la magnitud del desastre para Polonia:

  • Unos 70.000 soldados polacos muertos y 133.000 heridos en combate contra los alemanes.
  • Aproximadamente 700.000 prisioneros capturados por la Wehrmacht.
  • Cerca de 50.000 polacos muertos frente a las fuerzas soviéticas.
  • Alemania sufrió unas 44.400 bajas, de ellas cerca de 11.000 mortales, además de la pérdida de 560 aviones de la Luftwaffe.
  • El Ejército Rojo registró alrededor de 996 muertos y 2.002 heridos en su avance por el este.

Hitler visitó Varsovia en ruinas el 5 de octubre de 1939 y declaró ante la prensa extranjera que aquellas ruinas debían servir de advertencia a Londres y París. Al día siguiente propuso formalmente la paz a los aliados occidentales, propuesta que fue rechazada, confirmando que la guerra en Europa acababa de comenzar.

La invasión de Polonia se saldó con la desaparición del estado polaco durante casi seis años, la muerte de aproximadamente seis millones de ciudadanos polacos a lo largo de todo el conflicto y el inicio de las políticas de exterminio que después se extenderían por el resto de Europa ocupada.

Fuentes consultadas

  • Beevor, Antony. La Segunda Guerra Mundial. Barcelona, Pasado & Presente.
  • Churchill, Winston S. La Segunda Guerra Mundial. Barcelona, La Esfera de los Libros.

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Apasionado por la historia universal y en especial la del mundo hispánico y sus procesos. Fundador de Historia Histórica, donde publica análisis, biografías y estudios basados en fuentes contrastadas para acercar el rigor académico al lector actual.