Su cabeza pasó diez años colgada en una jaula: El sangriento final de Miguel Hidalgo, el «Padre de la Patria»
El pelotón disparó una descarga. El hombre no cayó. Dispararon una segunda vez. Tampoco. A la tercera, solo se le desprendió la venda de los ojos. Era la mañana del 30 de julio de 1811, en Chihuahua, y ese hombre era Miguel Hidalgo, el sacerdote que meses antes había encendido la mecha de la independencia…
