El 4 de julio es mentira: la verdadera independencia de EE.UU. se votó dos días antes

John Adams estaba tan seguro de la fecha que escribió una carta a su esposa prediciendo el futuro. Se equivocó solo por dos días.

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El 2 de julio de 1776, no el 4, es el día en que el Congreso Continental votó realmente a favor de separarse de Gran Bretaña, en pleno desarrollo de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, que ya llevaba más de un año de combates desde Lexington y Concord. Adams llegó a escribir que esa fecha sería «celebrada por las generaciones venideras como el gran festival aniversario», con pompa, desfiles, juegos, cañonazos y fuegos artificiales de un extremo a otro del continente. 

Tenía razón en todo, excepto en el día exacto.

La resolución que nadie recuerda

Todo comenzó semanas antes. El 7 de junio, Richard Henry Lee de Virginia presentó ante el Congreso una resolución de tres partes que pedía declarar la independencia, buscar alianzas extranjeras y preparar una confederación entre las colonias.

El debate se estancó. Delegados de Pensilvania, Delaware, Nueva Jersey, Maryland y Nueva York todavía no tenían autorización de sus gobiernos coloniales para votar a favor de la ruptura. Algunos amenazaron con abandonar el Congreso si la resolución se aprobaba.

Así que, el 10 de junio, el Congreso decidió posponer la discusión tres semanas. Mientras tanto, se encargó a un comité que preparara un documento explicando esa independencia, por si la resolución terminaba aprobándose en julio.

La votación real: 2 de julio

Cuando llegó el día, Pensilvania y Carolina del Sur votaron en contra. La delegación de Nueva York se abstuvo porque no tenía permiso para votar. Delaware ni siquiera pudo emitir un voto unificado: sus dos delegados estaban divididos.

Pero todo cambió en cuestión de horas. Carolina del Sur revirtió su posición. En Pensilvania, dos delegados contrarios a la independencia decidieron abstenerse, lo que dejó el voto en tres a dos a favor. Y en Delaware, la llegada providencial de Caesar Rodney, que había cabalgado toda la noche, rompió el empate decisivo.

El resultado final: doce votos afirmativos y una abstención. Las colonias cortaban formalmente sus lazos políticos con Gran Bretaña.

Ese mismo 2 de julio, Adams escribió a su esposa Abigail convencido de que acababa de presenciar el nacimiento de una tradición nacional.

¿Entonces qué pasó el 4 de julio?

El Congreso pasó los días siguientes editando el documento que explicaba esa decisión, redactado principalmente por Thomas Jefferson. Le quitaron casi una cuarta parte del texto original, incluyendo un párrafo entero donde Jefferson culpaba al rey Jorge III de imponer la esclavitud a las colonias.

El 4 de julio es simplemente el día en que el Congreso aprobó la redacción final de ese documento y lo envió a la imprenta. Esa misma noche, el impresor John Dunlap trabajó sin descanso produciendo alrededor de 200 copias del primer ejemplar impreso, conocido hoy como el «Dunlap Broadside».

Es decir: el 4 de julio se celebra la publicación de un texto explicativo, no la votación que rompió oficialmente con la Corona británica.

La firma que tardó un mes en llegar

Aquí viene la segunda capa del mito. La imagen icónica que todos tenemos en la cabeza —decenas de hombres haciendo cola para firmar un pergamino solemne— no ocurrió el 4 de julio.

El Congreso ordenó el 19 de julio que el documento fuera cuidadosamente transcrito a mano sobre pergamino, con un título ligeramente distinto que incluía la palabra «unánime». Esa copia caligrafiada, conocida como la versión «engrossed», es la que hoy se exhibe en los Archivos Nacionales.

La mayoría de los delegados firmaron recién el 2 de agosto de 1776, casi un mes después de la fecha que todos celebran. Algunos firmantes ni siquiera habían sido elegidos al Congreso todavía cuando se aprobó el texto original.

Benjamin Rush describió aquel día de agosto como una escena de «pensativo y solemne silencio», donde los delegados se acercaban uno tras otro a firmar lo que cada uno consideraba su propia sentencia de muerte por traición a la Corona.

Benjamin Harrison de Virginia, de complexión robusta, le susurró entonces a Elbridge Gerry, de cuerpo pequeño, una broma que rompió por un instante el silencio fúnebre: cuando los colgaran a todos por lo que estaban haciendo, él moriría en segundos por su peso, mientras que Gerry bailaría en el aire durante una hora antes de morir.

El historiador Thomas McKean, uno de los propios firmantes, terminaría desmintiendo décadas después la versión oficial que aseguraba que todos habían firmado el mismo 4 de julio. Los historiadores modernos le dan la razón a él, no a la leyenda.

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Apasionado por la historia universal y en especial la del mundo hispánico y sus procesos. Fundador de Historia Histórica, donde publica análisis, biografías y estudios basados en fuentes contrastadas para acercar el rigor académico al lector actual.