El mar en la Odisea no es un obstáculo: es el enemigo simbólico de la civilización
Ningún griego antiguo se subía a un barco por placer. El mar no era un lugar para admirar: era territorio hostil, impredecible, gobernado por un dios que castigaba sin previo aviso. Y ese miedo, muy real, es la columna vertebral de toda la Odisea. Homero no eligió el mar como escenario por casualidad geográfica. Lo…
